rincon sexologico

Artículos de opinión sobre la sexualidad humana y la sexología desde distintas perspectivas, médica, psicológica, educativa, social, etc...

13 junio 2006

"Comprar sexo es una forma de violencia de los hombres hacia las mujeres"

Resumen de la entrevista aparecida en EL PAÍS 13-06-2006


ENTREVISTA A JENS ORBACK Ministro sueco de Democracia, Asuntos Urbanos, Integración e Igualdad de Género

ANA CARBAJOSA (ENVIADA ESPECIAL) - Estocolmo
EL PAÍS - Sociedad -
"No estamos especialmente orgullosos de las cuotas, pero tampoco queremos que los hombres sigan seleccionando a hombres"
"Estamos satisfechos con que Alemania haya identificado el problema [el de la prostitución en el Mundial]. Nosotros vamos a enviar policias"
Desde que algunas ONG alertaron del riesgo de que miles de prostitutas acudirían aprestar sus servicios al mundial de fútbol que acaba de comenzar en Alemania, Suecia, el país que castiga al cliente, se ha encargado de pedir explicaciones a los germanos en todos los consejos de ministros europeos. Explicaciones sobre cómo Alemania -un país donde la prostitución es legal- piensa impedir la explotación y el tráfico de mujeres procedentes de todos los rincones del planeta. El enfrentamiento diplomático parece haber llegado a su fin, después de que los planes de seguridad adoptados por alemanes acabaran por convencer a los suecos, satisfechos sin embargo, de haber convertido la prostitución "en un problema" europeo.
P. Ustedes han alzado la voz en el consejo de ministros de la UE, en contra de la afluencia de prostitutas al mundial de fútbol que acaba de comenzar. También le han pedido explicaciones a Alemania, un país donde la prostitución está legalizada. Algunos países les acusan de pretender exportar su modelo de castigo al cliente.

R. En Suecia consideramos que comprar sexo es una forma de violencia de los hombres hacia las mujeres. En la prostitución, una de las personas se encuentra en una situación más débil. Hay quien dice que es una profesión y yo les digo: 'figúrese que tuviera una hija en el paro, y que para cobrar el desempleo no se pudiera permitir rechazar una oferta del INEM alemán, por ejemplo. Y entonces el Estado le ofrece a su hija un puesto de prostituta que no podría rechazar. ¿Qué le parecería?'. Simplemente trato de hacerles ver que esto no tiene sentido, que es absurdo.

07 junio 2006

No hay peor sordo que el que no quiere oír

Pedro Villegas Suárez

El número de abortos ha aumentado progresivamente desde la aprobación de la Ley Orgánica de julio de 1985 de despenalización en España. Así, en 1987 se produjeron 17.180, que se elevaron a 37.135 en 1990; a 45.503 en 1993, a 51.002 en 1996; a 58.399 en 1999, a 69.857 en 2001 y a 79.788 en 2003. (Prensa Dic. 2005)

Las cifras están claras, aumentan y no paran de hacerlo, me atrevo a predecir que seguirán aumentando, salvo que algún milagro no divino ocurra.
No hace falta ser muy listo para ver como la sexualidad ha cambiado de formas y contenido. La juventud actual vive la sexualidad de forma bastante distinta a la de sus padres. Una generación ha bastado para, desde este termómetro social que es el trabajo diario con adultos y jóvenes en temas de sexualidad, observar unos cambios drásticos en las conductas de la población en general.
La sexualidad se ha comercializado, ha pasado de ser un valor humano libre a ser objeto de consumo, una generación lo ha demostrado, nuestros jóvenes, salvo las siempre recurrentes excepciones, se han encontrado con la sexualidad igual que con el ocio, todo un mundo de posibles “experiencias” al alcance de cualquiera”. Basta con tener dinero y quererlo vivir, aunque no sepas el porqué lo quieres. Lo ofrecen y punto. Si está ahí será porque es bueno y divertido. Tienen prisas por vivir y algunos a los 20 andan diciendo haberlo vivido “todo”, hace poco un joven en la consulta me decía, yo ya lo he hecho hasta con una negra, como si de un limite erótico se tratase.
Muchas economías se basan en la venta de sexo, sería interminable enumerarlas y creo que innecesario, unos más y otros menos todos tenemos una idea de al menos diez o doce negocios. Y casi todos los meses oímos uno nuevo. ¿Usted no recibe el bombardeo de e-mails invitándole a comprar Viagra?, es exasperante, el sexo está ahí, presente en casi todo lo impreso o digital, podría ser divertido de no ser porque en realidad estamos contribuyendo entre todos, a numerosos problemas y uno es el que encabeza este artículo. Hoy todos nos hablan de una sexualidad muy positiva siempre hay algún “experto” capaz de aconsejarnos un aparatito o un truco para conseguir que todas las personas a las que se lo apliquemos quedarán rendidos/as a nuestros pies, sin embargo la mayoría de estos consejos son procoitales, es decir solo llevan a esa práctica, no hay imagen publicitaria de sexo que no hable de lo mismo, culos anónimos que se ofrecen, siliconas envueltas en piel bronceada, mecanismos agrandadores de penes, músculos testosterónicos, bocas y lenguas rojas. Todos y todas deseándote, esperándote, ofreciéndote, y por supuesto cobrándote. Curiosamente en todas las imágenes se da la idea de sexo “completo” que implica la eyaculación en la mujer, sea su vagina, su cuerpo o su cara. En ninguna imagen se usan preservativos. En ninguna la chica o el chico dice que no a alguna idiotez que se le ha ocurrido al otro, siempre acepta. Para colmo la Medicina, siempre alerta, propone un recurso para después del coito, con lo que está claro lo absurdo de plantearse nada. Ya se tomará ella algo, me dicen que es más divertido “hacerlo” sin control, hasta donde me de la gana y luego me ofrecen una solución a mi falta de control. Para que ejercerlo. No lo hacemos los adultos, que se nos supone más pensadores o al menos más responsables, ¿cómo podemos esperar que unas charlas o unos folletos consiga que lo hagan los más jóvenes? No les echo las culpas, estas son nuestras exclusivamente. Hace poco leía las declaraciones de un joven: EL juego para mi es muy importante me gusta mucho empezar todo muy suavemente…besos por el cuerpo, cuello , hacer caricias , y de apoco ir dejando de lado la suavidad y empezar a mostrar quien manda, agarrando un poco mas fuerte….sin lastimar ,pero que se sientan dominadas en el sentido físico. Si ella se resiste un poco, mejor. Quién le ha contado a este chico esta tontería, ¿su padre? ¿su profesor? Seguro que lo ha visto en las películas o ha leído alguna de las muchas webs que andan por ahí. Lo triste es que además alguna chica está dispuesta a ser una buena amante con esta teoría.
El sexo se ha vuelto tan rentable como para que en nuestra sociedad nos planteemos que poniendo cara de “c… con el gobierno” lo tenemos resuelto. Cómo vamos a plantearnos intentar siquiera acabar con esto, con lo mal que quedaría uno delante de sus hijos prohibiendo una revista infantil o juvenil dónde aparecen muchos de estos anuncios. Cómo le decimos a un amigo que por mi quitaría toda la pornografía de en medio, seguramente se nos tacharía de retro, católico o sencillamente maricón. Y ya se sabe, cualquier cosa menos que piensen de mi eso. El mercado ha sabido agarrarnos por los genitales y volvernos contra él se acaba volviendo contra nosotros mismos.
En mis primeros años de carrera un Profesor de Anatomía Patológica, nos contaba alucinándonos como realmente era más rentable no vacunar a toda la población contra la Polio ya que desarmar todo lo que entre Laboratorios y Sanidad habían gastado para atender a los enfermos por esta enfermedad salía más caro. Más tarde lo hemos ido comprobando pues la historia del ser humano es muy repetida, que estas cosas se hacen y las permitimos. Ocurre a grandes niveles y entre empresas con capitales superiores a nuestro PIB a las que no nos atrevemos a tocar, con la de “regalos” que hacen, y ocurre también en nuestras casas y en nuestras vidas. Unas las aceptamos por que nos gustan y nos resulta difícil vivir sin ellas (el sofá nos destroza la columna y ahí está) y otras no nos gustan pero las consideramos inevitables. Cómo inevitable le resultaba a la madre de mi amigo Enrique maldecir a los que no vacunaron a su hijo en época de vacunas para unos pocos, desgraciadamente las maldiciones son pequeños vientos envenenados que no llegan a los pulmones de quienes las provocan.
Intentar acabar con, por ejemplo, la pornografía a la vista en los kioscos o en la red, resulta casi impensable. Quién empieza y por dónde. Si todos pensamos que es inevitable acaba siéndolo.
Hace unos días mi hijo me contaba como un profesor les había puesto en clase la película de Camarón, fantástico de no ser porque al profesor no se le ocurrió considerar que la piratería de películas es un delito, que está costando muchísimo dinero a quienes él pretende ensalzar y se bajó su peliculita con su “mula”, para terminar además proyectándola en un aula. Para este profesor está claro que la piratería es “inevitable”, con lo que el buen hombre, educador por cierto, se ha rendido a los pies del coloso y se une al gremio de los pirateando.
Así vamos todos o casi, aceptando lo “inevitable”. De esta forma los abortos seguirán aumentando, las edades de los mismos seguirán para abajo y nosotros nos conformaremos con aquellos de “es que los jóvenes… ya se sabe”.
Con los abortos se podría, como con casi todo, intentar detener el proceso, incluso revertirlo. Pero para ello hace falta que quienes mandan se tomen su trabajo en serio, asuman su responsabilidad, que es por lo que cobran y actúen en conciencia.
Lo que decía al principio, un milagro no divino.

La pornografía, un análisis crítico

Pedro Villegas Suárez

¿Habéis visto alguna vez una película de acción? ¿Os habéis fijado que al chico o la chica de turno, le dan tres patadas en la cara y tras un segundo en el suelo mirando con rabia al malo, se levanta, se lame la sangre que le sale de la boca, sonríe y sigue dando y recibiendo golpes? Esta escena en el cine norteamericano es como la del vaquero en la barra del saloon, repetida mil veces hasta el hartazgo, una cualidad del “buen”cine americano.
Alguno/a de vosotros quizás se haya creído que eso es posible, que es real. Si eres uno/a de estos será mejor que no lo intentes comprobar y reconsideres que cuando te has caído alguna vez te ha dolido lo bastante como para intentar evitar que te ocurra más veces.
Bien, pues igual que esto que acabamos de contar, ocurre con las películas pornográficas. Casi todo lo que ahí aparece está trucado, falseado, soñado como fantasías o simplemente es mentira. Esto lo comentamos porque hace poco un asistente a una de mis charlas me preguntaba que cómo podría él ayudar a sus hijos a defenderse contra el porno, mi invitación fue clara, siéntese con él frente a una revista o frente al ordenador y visite una web porno, critíquela con él, razónele lo que ven. A mi oyente se le descompuso la cara ante mis comentarios y yo sospeché que la idea le turbaba. Cuando pasó la conferencia y los asistentes a la misma se marchaban el atribulado padre se me acercó y con voz susurrante, me preguntó ¿Cuándo vea el porno con mi hijo que le digo? Caí en la cuenta que él no podía criticarla pues era de los que se creían lo que veía en las escenas. Y en realidad casi todos tenemos algo claro que la pornografía no es del todo cierta, he oído comentarios como “esas chicas son de mentira” o “hacen trucos para que parezca más grande”, pero en realidad todo o casi todo el mundo considera que es cierto y que él no puede porque la naturaleza no le ha dado ese pene o esa potencia o esa mujer. Ellas piensan lo mismo, hoy es normal la pregunta por parte de las chicas de porqué yo no disfruto así si mi novio es muy potente.
Por esto y algunas cuestiones más me he decidido a hacer un listado de las mentiras y verdades a medias que en la pornografía se ven, para ello he realizado un análisis de algunas películas (que repetidas son) y he invitado a compañeras mías a hacer lo mismo para que me dieran su visión de género de lo visto.


Así es mentira que:
Los penes sean rectos y grandes en la mayoría de los hombres
Los hombres aguanten tanto en una penetración y siempre con rigidez absoluta
Las mujeres disfruten, todas, cuando las penetran sea vía vaginal o anal
A ellas les encante pasarse horas chupando pene y que luego les echen en la cara o en cualquier otra parte del cuerpo el semen
Las únicas conductas que se pueden hacer sean las que se practican ahí
Que a dos chicas les encante hacerse cosas delante del chico para luego estar con él
Que el color de la persona sea una forma segura de pasárselo mejor
Que los tocamientos, caricias y besos que se hacen a los cuerpos sean “preliminares” o una forma de “preparar” para luego poder penetrar y que esta sea la estrella de las conductas sexuales
Que las vulvas sean afeitadas
Que se pueda pasar de la vulva al ano y luego otra vez a la vagina sin que ella se infecte
Que se pueda penetrar el ano sin previa dilatación
Que los participantes en la película porno tengan algún truco con el que eviten contagiarse de VIH o de otras enfermedades. Las pillan como todo el mundo y a alguno/a les ha costado grandes disgustos

Ocurre que no solo cuentan mentiras sino que cuentan cosas que siendo ciertas, no son habituales, o no les suelen gustar a todo el mundo o realmente no son recomendables para practicar cuan uno/a aún no tiene demasiadas experiencias previas.


Así no se debería considerar como fantástico:
El llegar y pegar
El que haya más de dos en una relación
El que a una chica le introduzcan de todo por cualquier orificio
El que él aguante sea como sea, por ejemplo sin tocarla a ella para no excitarse demasiado
Usar alcohol o alguna droga para poder aguantar o desinhibirse
El que ellas estén siempre dispuestas a “todo” o jamás digan NO
El que cuando él eyacula se acabe todo

Estas y otras prácticas están dando la idea de que son imprescindibles o “lo mejor” para pasárselo bien. No voy a negar que algunas prácticas sean divertidas o resulten placenteras. El problema está en que casi todo lo que hemos enumerado son prácticas que antes hacían muy pocas personas pues a la mayoría no le gustaban las excentricidades, generalmente lo hacían en situaciones especiales y solo alguna vez en su vida, no habitualmente y sobretodo y esto es importante cuando ya tenían bastante experiencia.
Cuando estas creencias por un lado y estas conductas por otro, se le meten en la cabeza a alguien que no tiene demasiada experiencia corre el riesgo de perder muy pronto el interés por la relación sexual más normalizada, o que luego no consiga la excitación en condiciones más normales como son las de pareja con relaciones habituales o sencillamente que se frustre con su vida sexual.
Hoy está ocurriendo que muchos jóvenes empiezan su vida sexual con alguna de estas prácticas bien por que las han visto en una película o por que han acudido a una experiencia con prostitutas especialistas, y cuando pretenden vivirlas con una chica o chico “normal” se le crea un problema a alguno de los dos miembros de la pareja.
Os cuento algunos de los problemas que nos plantean en el Teléfono de Información Sexual para Jóvenes:
Mi novio quiere penetrarme por el ano y a mi no me gusta, me duele y no se como decírselo pues si le digo que no, se enfada
Tengo la vagina muy irritada, ¿será porque me afeito siempre?
Estuve con una prostituta, me hizo una felación sin preservativo y ahora estoy “acogotado”. ¿Habré pillado algo?
Estoy muy preocupada porque no consigo llegar al orgasmo y mi novio dice que tal y como lo hacemos la mayoría de las mujeres sienten mucho.
A mi me da asco tragarme el semen ¿soy normal?
Estuve con una prostituta negra y ahí tampoco conseguí la erección, ¿lo mío tiene algún arreglo?
Mi novio quiere que yo le haga cosas mientras él mira una porno, y yo lo siento pero me dan asco ¿qué puedo hacer?

Resumen impresionista y sexológico de la sexualidad de una generación








Corrían los “felices” 70 y la generación de jóvenes que ahora somos los adultos que sostenemos mejor o peor este país, vivíamos alegremente nuestra sexualidad. Esta, buena o mala era la que teníamos en aquellos momentos, cansados de tanta moral católica obligada y empezando a volver a oír las voces del extranjero, aunque para nosotros era la primera vez que oíamos hablar de la Suecia “Infierno y Paraíso”, de la libertad sexual o de los movimientos “hipies”. A los chicos nos movía el morbo de nuestras fantasías, estas tenían una distancia enorme entre lo fantaseado y lo vivido por ello ese morbo era también grande; ellas en aquel momento algo más alejadas de las fantasías eróticas, una buena chica no debía pensar en aquellas cosas. En fin eran momentos de muchas fantasías, pocas conductas y menos anticonceptivos. Los preservativos se adquirían a escondidas de la policía moralista en las barberías, los óvulos espermicidas se traían de contrabando de Portugal junto con el café torrefacto y de las píldoras se empezaban a oír como las francesas las consumían y vivían mejor su sexualidad.
En esta España de las mil morales, las familias que tenían dinero no solo nos dictaban su moral, católica integrista, sino que además nos daban envidia pues compraban las famosas píldoras y aparentemente nos les pasaba nada. Frente a la campaña promovida por el “movimiento inmovilista” en contra de la planificación y que los médicos y sacerdotes apoyaban con las mentiras que fuesen necesarias, se empezaba a vislumbrar que algo ocurría entorno al sexo. Aunque de esto éramos conscientes pocos y pocas, en aquellos momentos cualquier noticia provenía de las ondas radiadas y se convertían con facilidad en mitos o leyendas urbanas.
Más tarde vinieron las realidades de una sexualidad confundida, “descompuesta”, dañada por años de represión en un mundo que a pesar de los gobernantes comenzaba a expandirse, la libertad sexual, la liberación femenina, tenían incluso nombre propio, y la Iglesia le daba entidad propia de grandes pecados, quien pensara a favor de alguna libertad era pasado al listado de los vigilados, rojos o simplemente intelectuales, hoy relativistas. Por suerte para algunos y algunas también se volvía eje de sus modelos de existencia, pero los menos atrevidos veíamos como en realidad aquellos que sí se atrevían con los nuevos modelos no acababan de encontrar tampoco la supuesta felicidad de un mundo lleno de libertades.
Pero ahí no terminó la historia, de un inicio de libertades se pasó a la era de la comunicación sin dar tiempo a consolidar ningún modelo, comenzaron a aparecer científicos que sin enfrentarse a modelos moralistas intentaban explicar el hecho sexual (Master y Johnson, Kaplan, Hite, etc.), el feminismo recibió la grata noticia de que las mujeres tenían clítoris y que además su cerebro se parecía bastante al del hombre, aunque siempre con alguna deficiencia, lo podían hacer todo aunque con limitaciones, los hombres comenzamos a darnos cuenta de que efectivamente nuestras mujeres pensaban, e introducir estos conceptos en las fantasías sexuales del momento le costó a más de una pareja la separación, se planteaban nuevos mitos: el orgasmo simultáneo, la multiorgasmia, el coito como único elemento “verdaderamente” sexual, (mitos en aquel momento pues una mujer educada en los modelos de los 60-70 difícilmente podía llegar a un orgasmo cuanto más al famoso multi), es decir nos cogió a todos con el culo al aire en nuestras nuevas experiencias. Un poco más tarde comenzaron a aparecer cientos de modelos de conductas sexuales nuevas, distintas, fáciles, envueltos y multidimensionados en las nuevas tecnologías. Desgraciadamente para unos y unas y afortunadamente para menos, estos cambios llegaron algo tarde, con lo que para la generación que vivió estos cambios la tónica general fue de frustración para unos y conformismos para otros, encuentros con sus fantasías para menos y muchos otros efectos disfuncionales o alteraciones para bastantes.
Llega el siglo XXI y con él un “milagro” de la ciencia, la droga de la eterna juventud, la potencia llevada a los altares, he oído a los dictadores morales quejarse de los preservativos, o de cualquier cosa que favorezca la tranquilidad reproductiva de la mujer pero no se han pronunciado contra las “viagras”, quizás alguna nota aislada, un comentario, pero nada de prohibirla o estigmatizarla.
Estos fármacos han dividido a la propia Sexología, pues los que sosteníamos la necesidad de continuar con los modelos educativos que permitieran alcanzar la tan ansiada Igualdad, y los y las luchadoras del feminismo nos encontramos con el cambio radical de objetivos. Una especialidad, la sexológica, muy comprometida, en sus inicios con lo social, con la búsqueda utópica de la felicidad humana, con las modificaciones de actitudes y conductas, se encontraba de golpe atrapada por las grandes multinacionales de la farmacología, que montaba Congresos a golpe de Euro y en los que los temas dejaban de ser la sexualidad humana para convertirse en la fisiología sexual humana y donde el machismo se reforzaba con la maravillosa pastilla que permitía al hombre que, aún no aceptaba a su compañera como una igual, se permitiera el emular las “proezas” de sus actores del porno. Ya no te quiero pero puedo seguir penetrándote más y mejor. Aunque hubiésemos hablado mil veces de la poca importancia de la penetración, de la poca o ninguna importancia de los tamaños, de la mucha importancia de los afectos, de los respetos mutuos y propios, de los juegos eróticos. Todo esto y algunas más cosas desaparecieron de pronto, ya no importaba nada de ello. Se había conseguido “lo más importante” el sueño del machismo, un fármaco para conseguir que las fantasías, pornográficas ya a estas alturas, se hicieran realidad. Fantasías de hombres y también de mujeres influenciadas como no por los mismos recursos, de coitos interminables, con penetraciones que rayan lo circense y que a unas dejan frías y a otras un tanto decepcionadas pues a pesar del logro del hombre ellas no consiguen entender como penetrándola tanto tiempo y con tanto brío aún no llegan al famoso orgasmo o multiorgasmo, con lo que de nuevo ellas comienzan a asumir su culpa (destino bíblico de la mujer), de inexperta, frígida o con los nuevos diagnósticos, anorgásmicas o insatisfechas sexuales.
Así que en este “impresionista” resumen de treinta y tantos años, el hecho sexual para la generación que nos tocó vivir los coletazos del franquismo, la permanencia de la Iglesia con su inmovilismo histórico, la aparición de medios informativos cada vez más rápidos, personales y globalizadores, y la aparición de cambios muy rápidos: liberación e incorporación laboral de la mujer, la liberación gay, los fármacos, el porno a medida en la propia casa gracias a la informática, los locales donde todo vale, sin tiempo de asentamiento para ninguno de ellos; los grandes cambios requieren en ocasiones de siglos para que tomen cuerpo y se introduzcan en el entramado social y personal, y estos cambios lo hemos vivido en décadas, ha conseguido que seamos unas personas con una sexualidad conflictiva en muchos casos, vivida con la mentira piadosa de quien cree que comprando lo último anunciado se ha de sentir feliz.

La generación que empieza en este instante se encuentra con modelos de conducta y actitudes frente a la sexualidad absolutamente producto del caos que les hemos dejado, en el Teléfono de Información Sexual para Jóvenes de la Junta de Andalucía donde trabajo y en mi consulta me encuentro con auténticos personajes surrealistas que integran los modelos nuevos, el porno a destajo con la mitología antigua unida a la moderna, como el caso de las chicas liberadas que mantienen relaciones con cualquiera y que con ninguno disfruta, o los chicos que están siempre apenados con no tener dinero para comprarse un pene mayor y que aguante como dios manda, ellas esperando que los laboratorios les vendan alguna vez un producto que las haga desear lo indeseable, tragar lo intragable y soñar con que ellas también pueden llegar a lo que los chicos, pues a pesar de todo las diferencias se han mantenido en las consciencias. Es decir pocas fantasías, muchas conductas y pocas satisfacciones. Y todo esto producto a su vez de la educación moral que nos tocó vivir a esa generación que corría en los 70 delante de los “grises” y detrás de las faldas, que por mandato divino no podían correr ni delante de la sociedad ni detrás de los pantalones.

Pedro Villegas Suárez
Médico y Sexólogo
Abril de 2005

El “grumpy man” (El hombre gruñón) o Síndrome del Hombre Irritable

Autor: Pedro Villegas Suárez, Médico de Familia y Sexólogo

Si tiene usted más de 45-50 años y alguna vez se siente cansado, con menos ganas de vivir, con cambios de humor, y pérdida de deseo sexual, no es que el partido contrario a su ideología lo esté haciendo mal o que su equipo de liga favorito tenga la culpa, tampoco su compañera tendría por qué ser la culpable. En ocasiones nos dicen los científicos, puede ser que sus hormonas estén algo bajas. Esto que hasta hace poco algunos intuían, pero sin bases comprobadas, se ha venido a constatar por la Wellman Clinic de Londres, que nos dice que casi un 50% de hombres con 50 años presentan alguno de los síntomas de lo que se ha dado en llamar el Síndrome del Hombre Irritable o en España el Síndrome de Irritabilidad Masculina (SIM), es una bajada gradual de las cifras de testosterona en la sangre. Lo del título, el Grumpy man se refiere al enanito gruñón del cuento de Blancanieves. Y la verdad es que siempre me ha resultado muy cómico ese personaje a la vez que molesto, pues con sus formas de estar siempre conseguía amargar la escena y realmente nunca conseguía nada pues casi siempre su idea estaba equivocada. Pero este personaje no sólo está en ese cuento, casi todos los relatos antiguos o modernos ponen a un gruñón, del que todos acabamos riéndonos pues cuando nos damos cuenta que tal estado es permanente ocurra lo que ocurra solo produce lástima e hilaridad. Pero en la vida real no son estos los efectos que producen pues tener a tu lado a un irritable en nuestra convivencia diaria solo menoscaba nuestros esfuerzos y nuestra moral. Cuantas parejas han soportado los cambios psicológicos de sus compañeros con el estoicismo de quien camina bajo la tormenta porque no tiene más remedio. Cuantas no se han sentido con ganas de tirar la toalla y dejarlo todo.
Muchos hombres también han percibido estos cambios y han buscado ayuda sin conseguir dar con alguna clave que les permitiese entender lo que les ocurría y han terminado explicándose sus cambios de humor echándole la culpa a ella, o a los hijos o a los dolores de espalda…y en muchos casos al Gobierno. No podemos olvidarnos que estos cambios que describe el síndrome ocurren a la vez que otros propios de la edad y al mismo tiempo que en la mujer, de convivir con alguna de la misma o aproximada edad, también comienzan a parecer cambios que culturalmente se han achacado a la menopausia y que hoy sabemos más propios de los cambios sociales que de las verdaderas modificaciones físicas que la menopausia conlleva, pero estos no dejan de molestar físicamente y de producir cambios en la rutina sexual, afectiva y dinámica de la mujer y por tanto cambios en su pareja. Imagínense cuando estos Síndromes aparecen en ambos miembros de una pareja a la vez, él irritable y con pocas ganas de nada y ella con dolores de huesos y alteraciones del estado anímico. Una bomba.
En mi consulta he podido comprobarlo y he notado que efectivamente reponer la hormona deficitaria le sirve a algunos pacientes y a otros, como en el caso de alfunas menopausias no les sirve de nada. Pero esto no debería darnos un motivo a todos los hombres para medicarnos tal y como lleguemos a los 50, los laboratorios farmacéuticos en su afán mercantilista así lo recomiendan, lo han hecho con las mujeres y durante años las terapias de reposición de hormonas les han hecho ganar ingentes cantidades de dinero. Calculen, veinte millones aproximados de mujeres en España por unos 20 años, desde los 45-50 hasta los 70-75 años que los podrían “necesitar”, a razón de 10-12 cajas de productos anuales y por una media de entre 10-20 euros cada caja, la suma es desorbitada. Así no es de extrañar que anden con la idea de convencernos de lo mismo, de que nosotros también lo “necesitamos”; la sustitución de hormonas es necesario solo en algunos casos tanto en hombres como en mujeres, pero no en todos y solo su médico y con comprobaciones analíticas debería recomendárselo. El resto de la ayuda que una persona necesita es la explicación detallada de cuantos cambios le están apareciendo y las nuevas habilidades para intentar manejar estos mismos.
Pero comentemos algo más de este síndrome, dicen que el hombre en este estado se siente, entre otros, con sexomanías o abúlico, irritable, frustrado, impaciente, acusador, hostil, con pérdidas de control de la agresividad… con rabietas… impenetrable (cara de piedra)… enojado (como forma de sentirse seguro)… superexigente con los demás.
Es curiosísimo, pero ¿no le suena?, me pregunto ¿puede ocurrirle esto no a una persona, si no a todo un partido?
Con lo de la cara de piedra, impenetrable, frustrado y siempre enojado e irritable no he podido dejar de reconocer a algunos de los desalentadores que actualmente están en la oposición ¿les hará falta reponer hormonas o serán votos lo que les falta? ¿Podrían los tratamientos hormonales conseguir que mejorasen su actitud ante la vida? ¿Qué dejasen de meterse con los demás y trabajasen para caminar hacia delante?
Desde luego en los casos individuales, que no colectivos, que sobre esto no se ha experimentado, estas circunstancias amargan al que las padece y a quien lo soporta. Bajan en autoestima, en búsqueda de placeres, de sexo, con lo que realmente se sienten poco gratificados y son poco gratificantes. Con tanta irritación y sentimientos negativos enmarañan su vida con conflictos que la mayoría de las veces solo existen en su cabeza. Su vida doméstica, social y afectiva se deteriora mucho. Ponen en duda lo ajeno y lo propio.
Desgraciadamente no siempre tiene una justificación tan fácil de comprobar como la que comentamos hoy, una simple bajada de testosterona. En ocasiones también frecuentes son el resultado de una forma de entender la vida, como poco placentera, poco hedonista y el resultado de un clima de pareja, de familia o de vida poco eficaz, en el que no se ha sabido encontrar la calma o el entendimiento con el otro/a.
Si al leer este artículo se ha identificado con algo de lo dicho, hágase una analítica y si esta no le dice que lo suyo es un síndrome del hombre irritable, pregúntese que podría hacer por mejorar su propio estado, pero desde si mismo. No le eche la culpa ni a su mujer, ni a sus hijos, ni al partido contrario. Haga un buen acto de autocrítica y seguro que encuentra un porqué.
Y si resulta que el análisis confirma una bajada de hormonas, alégrese la ciencia ha encontrado su remedio.

www.pedrovillegas.com

La palabra y el sexo

Autor:
Pedro Villegas Suárez

Qué tendrán que ver estos dos términos, en si mismos cada uno de ellos, si se les entienden dicen algo, pero unidos… a alguno quizá se le ocurran algunas cosas…hablar durante la relación, durante la conquista,…contárselo a alguna amistad, la charla de algún experto, alguna palabra más. Pero, ¿son suficientes como para merecer ser un título de sexualidad? Dado que no nos interesan los “aprenda a…” o “diez reglas para…”, ¿la comunicación en si misma es cómo para hablar de ella? o debemos pensar que esto de la comunicación es solo una moda de los sexólogos.
Recuerdo una ocasión en que un policía municipal, entrado en años, me llevaba en su coche a coger un tren tras recogerme en un curso sobre Educación Sexual que llevaba varios días impartiendo para los profesores de su pueblo, y me decía, “pues si que tiene usted que hablar “pa” una cosa que se aprende mirando a la ovejas…”.

En esto del sexo aprendimos que todo es bastante instintivo, que una mirada “lo dice todo”, que “sobran las palabras”, “…pues a mi me parece que si…que disfruta…”, y resulta increíble, a estas alturas del partido, pensar todavía en ellos, los instintos, como algo que por haber sido animales una vez aún tenemos, hace tiempo que estos se acabaron. Explíquenme si no el instinto de supervivencia en una carretera de vuelta de una playa cualquiera, o el de defensa de las crías frente a una pantalla de tv con la cara de un niño Somalí, o el instinto de reproducción mientras miras las cuentas del banco. Realmente resulta difícil mantener la idea de que algún instinto pervive y sin embargo muchos así nos justificamos, en base a ellos contamos alguna de las experiencias de nuestras vidas, justificamos muchos errores sobre todo usándolos a ellos, los instintos, pues si de éxito se trata la mayoría lo achaca a la inteligencia. El instinto hace que mucho hombre ante el deseo de otra mujer se autojustifique con aquello de si mi mujer no me da lo que “necesito”, como si realmente el hacer una determinada conducta, por ejemplo que le chupen los genitales, que es lo que la mayoría de los consumidores de prostitución piden cuando pagan, fuese una necesidad vital. O la connivencia frente al hecho de la violencia frente a la mujer, otro instinto.
La comunicación parece que ya no necesita más defensa, de alguna manera todos hemos aprendido que esta es muy importante y necesaria, sin embargo y tal y como van las cosas no podemos dejar de preguntarnos si de verdad hemos conseguido algo.
La comunicación entre personas tiene una dinámica que conviene comprender, veamos: yo hablo lo que pienso, y pienso lo que se, es decir dependiendo del mi vocabulario así podré explicar mejor unas cosas y otras no
(lean La inteligencia fracasada de J.A. Marina). Cuantos hombres son capaces de llevarse horas hablando de cómo el balón se paseó por campo de juego y sin embargo a la hora de explicar sus sentimientos no tienen ni una palabra o a lo sumo un par de ellas. El pensamiento se nutre del conocimiento y no basta con los sentimientos. Estos pueden ser muy buenos, pero si no los sabemos explicar, la otra persona quizás no se entere nunca de lo que sentías por ella. Cuando por fin, y seguimos con la explicación, nuestras palabras salen de nuestros labios, el oído de la otra persona, la que nos escucha, lleva esas palabras a su propio cerebro donde el mensaje va a ser decodificado y traducido a las palabras de la propia persona, lo que también depende del conocimiento que esta persona tenga y de la concepción del mundo que se haya creado. Al final el resultado es que de diez palabras que emitimos, llegan cuatro o cinco y reinterpretadas, con lo que la comunicación se podría entender como un fracaso en más de una ocasión.
Estamos cansados de ver como en política, los intereses y la concepción que cada partido tiene del mundo hace verdaderamente imposible que se comuniquen y lleguen a acuerdos que podrían beneficiar a muchos.
En los tiempos que corren se habla muchísimo de que estamos en la era de la comunicación, se dice, “nunca había habido tantas posibilidades de comunicarse”.
Y yo me pregunto, ¿es la era de la comunicación o de los medios comunicativos?. Si que entiendo que jamás habíamos tenido tantos medios, podemos hablar con nuestros antípodas con la misma facilidad que con un vecino, creo que incluso más. Jamás nos gastamos tanto dinero, a niveles domésticos, en tener tanto medio de comunicación. Repasemos: televisiones (cientos de canales), radios (ídem), prensa hasta gratis en las calles, miles de revistas especializadas en los kioscos, Internet en muchas casas y al alcance de cualquiera, teléfonos fijos y varios móviles en casi todas las familias. Un dineral, si le echamos los números. Y yo le pregunto, ¿sabe usted algo de los suyos?, ¿donde están ahora?, ¿a que están dedicando su tiempo libre?, ¿qué aficiones tiene su hijo/a?. ¿Sabe usted lo que de verdad ha pasado en Irak?, ¿qué está ocurriendo con el petróleo?. Ni en lo domestico ni en lo mundial sabemos, mucha información, pero poca verdad y muy difícil explicación. Cuando algún experto nos explica desde algún medio su versión de lo ocurrido con algún suceso, entendemos que en realidad nuestras ideas estaban equivocadas por que no conocíamos lo que se cocía tras el hecho. Hace poco un jefe de la Iglesia explicaba en Tv que “su” radio era necesaria para que sus oyentes estuviesen bien enterados de lo que sucedía en España, pues con las otras cadenas solo conocían mentiras.
Pues bien, llevándonos este problema al tema que nos interesa en esta sección, les recuerdo que esto es un artículo sobre sexualidad, a ver quien es el guapo o guapa que se entera de verdad de lo que hay en esto del sexo.
Si en generaciones anteriores para saber como era una mujer desnuda teníamos que recurrir a los cuadros de Rubens de las enciclopedias, o para que una chica supiera lo que eran sus genitales tenía que atreverse a mirar algún libro de ginecología, con lo feas que son algunas de sus ilustraciones. Hoy día basta con apretar en “acepto” y ya lo hemos visto todo. ¿Todo?
En los medios actuales hay una ficción de lo que lo que son los cuerpos, ¿sabían ustedes que los hombres pudiésemos tener tanto bulto muscular?, ¿han visto alguna vulva recientemente con todos sus pelitos?, ¿alguna relación de personas normales?, ¿algún libro sobre educación sexual?.
En mi consulta donde el nivel de conocimientos de las personas se vuelve importante para resolver sus propios problemas, descubro día tras día y con tristeza que cada vez se sabe menos, cada vez hay más gente convencida de tonterías o falsedades serias. Y casi todo en aras del comercio. Cada emporio, ha creado su propio canal, para que los suyos sepan la “verdad”, es decir su verdad. Muchos de estos con un apoyo económico tremendo que hace imposible a los demás mantener sus verdades.
Y así estamos fabricando un universo donde los más jóvenes están más que perdidos, con un momento histórico donde las chicas se han liberado y ejercen sus derechos, ellos están “acogotados” por no poder dar la talla. Ellas diciendo hazme disfrutar como vemos en las pelis, y ellos temblando por no saber como hacerlo. Hace falta mucha “potencia” para eso. Se espera que un chico que practica su primera relación en pareja sepa hacerlo como si de Casanova se tratase. Hablo de los más jóvenes por no nombrarnos a todos, pues en medio de tanta comunicación el desconocimiento en materia de sexualidad cada vez es mayor. Los más jóvenes hablan de esto más que los mayores, se les ha enseñado a ser sinceros y lo practican, el problema es que el conocimiento no los acompaña. Y cuando tratan de informarse hay tantas mentiras en los medios que se confunden, y ya se sabe ante la confusión uno sale por donde sus entendederas le permiten.
Hablen, hablen con sus parejas, sus hijos e hijas, amigos, vecinos, compañeros de chat, etc. pero hablen de la verdad, de lo que sienten, de lo que padecen o disfrutan. Si no saben usen a los expertos, ahí están. Pero no sigan sufriendo por algo tan sencillo como es el juego de la sexualidad humana.


Editado en Cuadernos para el Diálogo